Intercambio de idiomas cotidiano
Practica saludos, frases simples y vocabulario de huerta mientras trabajas. Etiqueta herramientas y plantas en ambos idiomas, creando memoria visual. Acepta errores como parte del proceso, celebrando cada avance. Cantar, cocinar y jugar con palabras acelera la confianza. El idioma se vuelve puente afectivo y laboral, permitiendo participar mejor en mercados, reuniones vecinales y aprendizajes técnicos que enriquecen la estancia.